La sencilla y simple navaja que todos conocemos con hoja de más o menos ocho centímetros de acero al carbono, inoxidable o damasco, mango elaborado o sencillo hecho con materiales corrientes o exóticos, ergonómico y con sistema de bloqueo fiable, es mi navaja.

De paseo o de excursión, para afilar el lápiz cuando dibujo, abrir un paquete, cortar un bastón o un cordino, comer o recortar un artículo del periódico, me es indispensable. La mayor de once centímetros, de defensa, plagada de adminículos, truculenta, minúscula, podrá interesar al coleccionista que llevo dentro pero no serán nunca mi navaja.

                                                  J.L.M.L